--¿Pero quién te hizo esto, niña?
¿Quién pudo causarte tanto daño?
--¿Quién? ¡Nadie! Ninguna persona en el mundo tiene ese poder, solo pasó, de repente todo el coraje, el enojo, y la rabia que me hacían moverme, luchar y defenderme se convirtieron en tristeza y la tristeza destruye. Eso pasó...

No hay comentarios.:
Publicar un comentario