
Hoy hablemos de un tema de moda, se llama crisis… la verdad es que el tema de la crisis no es novedad en México, no todo el mundo pudo salir adelante del bachesote de 1994, la devaluación del peso se jodió literalmente a los mexicanos. De ahí en más, la crisis es el pan de todos los días en mi casa por ejemplo, y del discurso de mi padre en cada fiesta de año nuevo que comenzaba con un “este será nuestro año” como si por arte de magia al repetir esas palabras su cartera se fuera a llenar de billetes y las deudas se pagaran solas y al siguiente fin de año…adivinen, el mismo discurso.
Con el tiempo la crisis continuó, camuflageándose en impuestos absurdos, haciéndonos creer que estábamos bien… “si dinero si hay solo hay que saber buscarlo.” Y un buen día habíamos cambiado de generación con la crisis a un lado cual si fuera nuestra madrina de confirmación.
La crisis se alimento de economía, aderezando sus bocados con los valores, las emociones y los estados de ánimo de los individuos hasta terminar con la estabilidad de las familias en todo sentido de la palabra. Hay una frase que mi mama repetía con frecuencia: “cuando el dinero sale por la puerta, el amor se brinca la ventana…” Cuantos adultos de ahora habremos vivido toda nuestra vida estresados y deprimidos? Acostumbrados a la falta de seguridad, de cariño, pensando que es normal que en cualquier momento llegue un tercero a despojarte de lo poco que puedas tener… acostumbrados a la carencia y al “no te lo mereces, hay otras prioridades”, a los gritos, a las culpas y a ser invisible todo el tiempo… y mientras más invisible mejor.
Somos la generación de la carencia, todo nos falta: nos falta verguenza, nos falta oxigeno, nos falta agua, nos falta amor, nos falta fe y nos faltan calzones para salir del bache y hacer el cambio. Que puedo decir yo, uno habla de la feria según cómo le va en ella…
Qué voy a heredarle a mis hijos mañana???... neta espero que sea algo mucho mejor que esto…