Esta frase siempre pareció para mí
algo trillada y comercial siendo un tema popular de un cantante que no me
encanta. Pero ayer volví a encontrarle sentido, fue algo así como un flash back
hacia el pasado y es que creo que solo las personas solas que tienen un escape de
su vida a través de la computadora pueden llegar a entenderla, y hay tantas
personas solas en el mundo que a veces creo que podría hacer de esta frase algo
así como un estado de vida.
Hace tanto que no pensaba en esas
madrugadas de insomnio o de trabajo atrasado frente al monitor, en donde
alguien más, a kilómetros de donde estaba se disponía a hacerme compañía: a
veces ponía música, a veces encontraba algo que leerme, otras simplemente
platicaba, me contaba chistes, me dejaba entrar en su mundo… a veces
simplemente solo sabía que estaba ahí. Necesitaba que estuviera ahí.
Es tan fácil creer que te pertenece y es tanta
la necesidad de compañía que te aferras a una voz, a un texto impreso en letras
de luz, a una respuesta a tus pensamientos, que cuando toca abrir los ojos y
descubrir que sigues estando solo en un cuarto semioscuro y frio, el cuarto se
vuelve inmerso y en tu mente se queda la imagen difuminada de un sueño.
La vida sigue y es difícil para un adicto a la
necesidad de pertenecer cambiar los patrones que te provocan ese comportamiento
obsesivo compulsivo enfermizo, es difícil romper con esos celos locos por
alguien a quien no puedes tocar a quien nunca has visto, ese ser mágico que no
es parte de tu vida y no lo va a ser jamás… es como una enfermedad que solo el
tiempo y la fuerza de voluntad logran mantener controlado, oculto, que como
todo adicto siempre estará latente a una recaída.
Ayer volví a sentir esa necesidad
de encontrarte. Ese dolor en la panza que solo se quita con tus palabras, que difícil
es para mí evitarte sabiendo que rondas tan de cerca y al mismo tiempo tan
lejos, tan inhumanamente ajeno a mi… ojala tuviera el don que tienes tu para
cambiar de pagina y dejar todo atrás por completo…
