jueves, 12 de febrero de 2009

CULTURALMENTE HABLANDO

Pinches políticos de mierda, ahora saturan la tele con pendejadas electorales y campañas jodidas donde se mientan la madre para ver quien termina chingándose a este puto país!!! Y todavía valiendo madre te saturan todos los pinches canales por 20 minutos con un güey castrante que pretende hacerte pendejo pa´ que votes… y claro yo encabronada!!!

Total que con todo y coraje agarre el control para confirmar que efectivamente la transmisión se repetía en un canal y otro, claro yo refunfuñando mi pobreza y por lo tanto mi carencia de cable hasta que llegue al canal cultural del estado donde para mi sorpresa la programación estaba exenta de politicadas. El programa era un panel con varios conferencistas hablando de literatura y como a falta de pan tortilla me puse cómoda para aprender un poco. El tema era “el significado de las palabras” y en específico hablaban del rol de las groserías en la sociedad actual. Que te puedo decir, grosera soy, y me se muchas (aunque prefiera prescindir de la mayoría)… pero no soy mal intencionada, eso me gusto porque fue justo el enfoque que le dieron al tema, el daño en una palabra está en la intención, el deseo de ofender o herir con ella, además, formas de herir hay muchas dependiendo del contexto. Cierto, eso no justifica una mala palabra pero bueno el hecho es que las groserías son parte activa de la expresión cotidiana y hasta han llegado a convertirse en símbolos de aceptación o identidad entre jóvenes y no tan jóvenes por eso es que pueden gritarte en la cara que eres un toro sin testículos y tu feliz de la vida. Entonces es un goce meterte en una charla entre caballeros para contar cuando menos 500 veces repetida la palabra “wey” en una conversación de 10 minutos y otro tanto de “cahooón” que normalmente va intercalando la anterior… el logro es descubrir de que chingados estaban hablando!!! Jajaja me consta. Y así sucesivamente el uso de las groserías es tan coloquial y tan común que de alguna forma va perdiendo su intensidad o porque no decirlo su significado real hasta dejar de ser agresiva y acomodándola en una buena frase hasta suena bonito.


La verdad es que el uso de las palabras altisonantes depende meramente del criterio y el buen gusto de quien las emplea, por mi parte, es mi forma de decirle al mendigo que se le quiere, por dar un ejemplo, de mandar a dormir al pendejo de mi lobito lindo (eso me lo acaban de confesar jajaja), o de recordar con cariño a la Xime que es y será nuestra verijona mayor por siempre... donde quiera que se encuentre…


Aweeeeevoooooooo!!!!...