viernes, 13 de agosto de 2010

CUANDO ME SIENTO TRISTE


Estoy tan acostumbrada a sentirme triste que no me doy cuenta que soy feliz hasta que vuelvo a sentirme triste. Es un sentimiento tan peculiar en mi pecho… tan difícil de describir. Me lleva al pasado, a aquellas tardes rojas cuando me sentaba afuera del que fue mi cuarto en casa de mis tías. Había una pequeña bardita de adobe que dividía el patio de servicio con la terraza y el pasillo del segundo piso. Era una casa antigua, de esas que están al descubierto en donde el patio esta al centro y toda la casa se estructura alrededor y yo observaba su belleza sentada en la pequeña bardita. Prendía un cigarro y pensaba en tantas cosas que nunca entendí, a veces sacaba la guitarra, a veces escribía. Siempre acompañada de esa sensación de vacío, de soledad… de no estar en el lugar correcto.

Hace cuantos años de no sentirme así y no me di cuenta hasta que volví a sentir mi pecho comprimido. Y no es porque hayan sido color de rosa todos estos años, no, tuve mis broncas y mis lagrimas derramadas… que si no derrame lagrimas.
Pero sentir tanta desolación en el alma, ufff…
Dios tu sabes porque haces las cosas, espero pronto volver a encontrarle sentido a mi existencia. Bendíceme, protégeme, cuídame y mándame a todos tus ángeles, a los que estuvieron antes conmigo y los que puedan llegar ahora… no me quiero sentir sola.