gracias por todo mi Drago.
El viento sopla fuerte, helado… yo he prendido un cigarro y me siento en las escaleras para pensar un poquito en nada… porque me siento tan triste? Se el motivo, pero no se la razón, no tendría porque sentirme así… demonios!!! Ya cuando la lagrimita se escapa y corre por la mejilla malo, muy malo, no puedo justificar esto, pero duele… odio cuando duele.
Mi silencio es absoluto, mi mente divaga y me dice:
- “Agarra tus chivas y vámonos al bar del Mota, que nos de algo fuerte que aliviane, mmm le pedimos crédito jejeje que se incremente la cuenta, total el sábado sin falta pagas… si ya sé que quedamos que el sábado pasado, pero no tenias contemplada la desangrada del libro, total es compa o que…”
Casi me convence, debo confesarlo… pero no, si voy al bar seguro me gana el llanto y Mota nunca me ah visto llorar. Así que no!!! Mejor me pongo en paz y me lo aguanto...
Entonces recordé aquellos días del cine, cuando Draguito trabajaba en la Malteria, ahhh inolvidable, los dueños del bar y jefes de mi amigo ya me habían adoptado de ebria frecuente y sabían que después de la una en cualquier momento aparecía…
- Que vas a tomarte Pilyberta? – preguntaba Miguel en cuanto me veía…
- Nel mi Migue hoy no, gracias… hoy si no puso el cochinito jajaja…
- No te estoy preguntando cuánto dinero traes te estoy preguntando qué vas a tomar… ándale chúpate una miche, te la preparo…
y una vez que cerraban las cortinas del local sacaban las ampolletitas mientras les ayudaba a recoger… en ese entonces yo rentaba un micro cuartito a una cuadra de ahí pero saliendo del bar nos daban un raite a casa de Drago donde pasábamos pintando oleos el resto de la noche, el abría la botella de tintito, ponía un buen disquito de los héroes y platicábamos de todo mientras pintábamos… Draguito es una de las pocas personas que me han visto llorar…
Me vio llorar tantas veces…
El viento sopla fuerte, helado… yo he prendido un cigarro y me siento en las escaleras para pensar un poquito en nada… porque me siento tan triste? Se el motivo, pero no se la razón, no tendría porque sentirme así… demonios!!! Ya cuando la lagrimita se escapa y corre por la mejilla malo, muy malo, no puedo justificar esto, pero duele… odio cuando duele.
Mi silencio es absoluto, mi mente divaga y me dice:
- “Agarra tus chivas y vámonos al bar del Mota, que nos de algo fuerte que aliviane, mmm le pedimos crédito jejeje que se incremente la cuenta, total el sábado sin falta pagas… si ya sé que quedamos que el sábado pasado, pero no tenias contemplada la desangrada del libro, total es compa o que…”
Casi me convence, debo confesarlo… pero no, si voy al bar seguro me gana el llanto y Mota nunca me ah visto llorar. Así que no!!! Mejor me pongo en paz y me lo aguanto...
Entonces recordé aquellos días del cine, cuando Draguito trabajaba en la Malteria, ahhh inolvidable, los dueños del bar y jefes de mi amigo ya me habían adoptado de ebria frecuente y sabían que después de la una en cualquier momento aparecía…
- Que vas a tomarte Pilyberta? – preguntaba Miguel en cuanto me veía…
- Nel mi Migue hoy no, gracias… hoy si no puso el cochinito jajaja…
- No te estoy preguntando cuánto dinero traes te estoy preguntando qué vas a tomar… ándale chúpate una miche, te la preparo…
y una vez que cerraban las cortinas del local sacaban las ampolletitas mientras les ayudaba a recoger… en ese entonces yo rentaba un micro cuartito a una cuadra de ahí pero saliendo del bar nos daban un raite a casa de Drago donde pasábamos pintando oleos el resto de la noche, el abría la botella de tintito, ponía un buen disquito de los héroes y platicábamos de todo mientras pintábamos… Draguito es una de las pocas personas que me han visto llorar…
Me vio llorar tantas veces…
