Creo que desde pequeños
tenemos ese: no se qué, que se yo… que de alguna forma nos define desde siempre
hacia donde nos corresponde llegar. El día que se manifestó en mí, ni siquiera
lo recuerdo porque yo era una plebe de 3 añitos pero es un relato famoso en mi
familia. Al parecer mis papás decidieron llevarme a una exposición de Picasso
llamada “Los picassos de Picasso”. Mi papa era ingeniero civil así que los
planos en casa eran muy comunes. Semanas después de haber ido a la exposición mi
papa descubrió que todos sus planos originales estaban garabateados por mí, casi se muere, y cuando le preguntó a la
chiquilla que significaban esos rayones ella atino a decirle: -Son los pilys de
Pily.
Siempre dibujé, antes que
anotaciones en los cuadernos de la escuela, siempre hubo princesas, historias y
monos dibujados en las hojas. Y no solo eso, la niña siempre fue inquieta,
curiosa y era un imán para los problemas. Cuando no se había subido a algún lugar
donde no debía entrar, ya había roto algo que no debía tocar, o manchado algo con
algo que no se podía quitar. Pobre mi madre que se arrancaba los pelos muy
seguido por mi culpa…
Creo que a mis papás en
general les costó trabajo entender que yo no era una niña común, que mis
intereses estaban en los colores y las formas. Yo siempre quise tomar clases de
pintura de niña, y lejos de eso me metieron a clases de ballet primero, (¿saben
cómo me sentía con leotardo y mallas tratando de lucir ligera cual pluma frente
al espejo?... no entiendo como mi madre se ofendía de que yo fuera a la clase a
no hacer nada y que no se diera cuenta que eso no era lo mío, entre otras cosas)
pero bueno, al tiempo tuvo algo de consideración y cambie el ballet por el
baile regional, después estuve en una estudiantina de la escuela tocando la
mandolina… pero mi sueño, mi sueño, así lo que se dice mi sueño… siempre fue
tener un pincel en la mano.
Fue hasta la prepa cuando por
fin tuve mi primer contacto con una técnica de “deveras” que no fueran los lápices
de colores, aprendí a usar el pastel seco y lo disfrute como lo más maravilloso
que existiera sobre la tierra y a partir de ahí, emperecé a experimentar con
otras técnicas y materiales. Ya en la carrera, tuve un enfoque más general de
toda la gama de opciones que hay para poder expresarte con imágenes y formas. Curiosamente,
fue mi generación a la que le tocó experimentar el cambio del diseño hecho a
mano por el diseño en computadora. La verdad la computadora no es mi mejor
amiga, y eso ha sido siempre un inconveniente en mi carrera como diseñadora,
aunque bueno, cualquier herramienta es buena para darle forma a algo… pero jamás
podrá compararse con llenarte la cara de pintura. Es hasta ahora que tengo la
oportunidad de dedicarle mi vida a lo que siempre amé, al parecer la vida me está
haciendo justicia y todos mis proyectos se enfocan al arte, me siento feliz,
plena y realizada como una creativa en su medio ideal… solo cosas buenas pueden
venir por delante, al fin de cuentas, en el arte las posibilidades son
infinitas.

2 comentarios:
"Son los pilys de Pily." Me mataste con esa frase amiga!!! GENIAL tu relato :D
gracias bella!!!! jejejeje y gracias por agregarme en tus lecturas un beso enorme muacks!!! =)
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